Añoranzas y Recuerdos

En este Blog iré recopilando,fotografias, anecdotas y recuerdos, de mi larga vida, en el mundo del transporte.
Se lo dedico a mi mujer,mis hijos,hermanos , nietos y a todos los amantes de la carretera en especial el mundo del camión.
Faustino Jimenez.

Encinasola

Encinasola

lunes, 9 de noviembre de 2009

CRISIS ANTIGUA







Crisis Antigua

Me voy a remontar a una ya lejana década, después de la contienda nacional (que ya era bastante), mas una segunda guerra mundial. Según recuerdo siendo joven, seria alrededor de 1948 acercándose a los años cincuenta, fecha donde discurre mi niñez, sin saber qué conflicto había pasado, ni por qué pasó.
La verdad es que nadie hablaba de crisis, era que se escaseaba de todo, no habia pan duro, el que tenía un bollo necesitaba dos.
Eran tiempos que es mejor no recordar, los alimentos de primera necesidad estaban racionados y los demás productos después de caros no eran fáciles de encontrar, pongo como referencia el repuesto de los camiones, sobre todo las cubiertas.
A cuento viene una anécdota verídica de los tiempos que citamos anteriormente.
Con motivo de un viaje para recoger vino de una bodega de las muchas que habia en La Palma del Condado, a la que había que llevar los envases vacios, se cargaba primero la mitad de la carrocería del camión de carbón, para dos clientes que lo esperaban, y en el resto se ponían las garrafas que se habían recogido el dia anterior oportunamente.
La salida era de madrugada, la carretera de tierra y baches hasta la Nava era infernal. A la llegada, entrada ya la mañana, se dejaban los envases para su limpieza y llenado, mientras se descargaba el carbón. Una vez terminado con el camión de vacío, se volvía a cargar las garrafas llenas. Era costumbre, para el viaje de regreso que, sin cargo ninguno, te llenaban la “gotifora” (garrafita pequeña para el camino) y te daban otra pequeña de vino, que le mandaban de regalo a la parroquia para que el cura dijera la misa.
Hasta aquí todo perfecto menos un día que salimos de La Palma del Condado y antes de llegar a Valverde del Camino, tuvimos una gran avería. Se rompió un palier de la transmisión, y al no tener repuesto, tuvimos que desmontar el que se había partido y mi padre con un taxi se marchó para Encinasola, para que lo soldara bien fuerte el maestro Javier Domínguez, único en su género. Fue un trabajo muy duro durante toda la noche terminando en la mañana y seguidamente mi padre regresó para donde estaba el vehículo averiado.
Como es natural, el camión cargado de vino imposible de mover, estaba ocupando la mitad de la carretera y no se podía dejar solo; por suerte nos acompañaba como siempre mi primo Cornelio y los dos nos quedamos al cuidado de que no pasara nada. Durante la tarde recogimos leña para el frío de la noche y antes del anochecer nos pusimos a cenar de una cesta de mimbre que siempre en los viajes nos acompañaba: había de todo pero el pan se escaseaba y aunque lo administramos, duró poquito.
Estando entretenidos con unos tragos de vino, nos visitó un campesino de una casa cercana para ver qué pasaba. Este hombre nos acompañó hasta muy tarde, tomando varias copas con nosotros, pero se fue a su casa a dormir. Como a este buen señor le habia gustado el vino que traíamos y él no lo podía comprar, le regalamos lo que quedaba en la “gotifora” y se fue muy contento.
La noche se hizo larga, metidos en la cabina con una manta para los dos y cuando el frío apretaba, salíamos a la candela a pegarnos un calentón. Pero amaneció y nuestra sorpresa fue que llegó el pastor con el envase vacío del vino, mas una botella de leche y un trozo de pan más bien asentado que a nosotros nos supo a gloria.
En aquellos tiempos con tantas necesidades, los corazones eran más tiernos, cada uno ponía lo que tenia o podía, no existía esa maldad que hoy invade este mundo moderno.
Cuando llegó la pieza reparada, fue montada y el regreso fue normal, terminando uno de los muchos viajes estrambóticos de esta antigua vida.
¿Cómo le llamaríamos a esto Crisis o necesidad?

Nota: el camión se vendió en el año 53 y llevaba la misma pieza soldada y arreglada de este día.


Faustino Jiménez Noviembre 2009

2 comentarios:

  1. Mi querido colega,de ti ya no me sorprende nada,la vieja escuela se forjo de las etapas duras,pero lo que mas me sorprende de ti es lo bien amueblada que tienes tu cabeza, un diez para ti.
    Un abrazo.

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